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Etiqueta en tu blog: el ciclo positivo de la taxonomía

Las categorías y las etiquetas en los blogs son conceptos relativamente viejos. Sin embargo, siguen siendo malinterpretados hasta límites insospechados. Conocerlos y usarlos propiamente te ayudará a mantener un blog sano, mejorar la experiencia de usuario, aumentar el engagement y a la larga, el tráfico.

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ILUSTRACIÓN: FreeImages

 

Categorías y etiquetas, ¿qué son? y ¿qué no son?

Por un lado, confundimos a menudo ambos términos. Por otro, los mezclamos con otros conceptos como las keywords de las metatags, extremo este último que considero el gran problema conceptual. Mucha gente piensa que las etiquetas que pone cuando escribe una entrada de blog son directamente los términos por los que va a pujar en Google. Por ello es frecuente ver blogs plagados de etiquetas, bajo la falsa premisa de que cuanto más exhaustivo se sea definiendo el contenido desde todos los ángulos posibles, más usuarios llegarán a ese contenido. Esto es totalmente falso.

Tanto categorías como etiquetas o tags forman parte de la taxonomía de tu blog. La taxonomía es la forma en que organizas tus contenidos. Olvídate de Google, estos términos están pensados para que los usuarios naveguen por tu blog de una forma más efectiva y precisa. La magia vendrá luego. Recuerda que la principal regla del SEO es “escribe para las personas, no para los motores de búsqueda”. Pues con esto igual, etiqueta para las personas.

 

CATEGORÍAS

Las categorías son los bloques temáticos de tu blog. Un blog de deportes puede tener como categorías, “Fútbol, Baloncesto, Ciclismo, Atletismo…”; uno de música podría tener “Discos, Conciertos, Entrevistas, Noticias…”. Hay que recordar que puedes asignar a un artículo más de una categoría así que no son excluyentes. También puedes crear subcategorías, por ejemplo quizá en tu blog de música, quieras dividir Conciertos entre “En Sala” y “Festivales”.

Si tu blog fuera un libro, las categorías serían los capítulos. Por ejemplo esta categoría de Diseño, sería el capítulo así llamado en un hipotético libro sobre Comunicación (que sería todo el blog). La diferencia es que aquí no hay un orden lineal ni el libro está cerrado, pero el concepto es similar.

 

ETIQUETAS

En cambio, las etiquetas serían el glosario al final de ese mismo libro. Por ejemplo un término sería “Diseño Adaptativo” y en ese glosario te indicaría en qué páginas aparece. Del mismo modo, creando la etiqueta “Diseño Adaptativo” quieres que el usuario sepa que ese contenido es tratado en tu blog y decirle en qué páginas aparece.

Volviendo a los ejemplos anteriores, para el blog de deportes etiquetas podrían ser “Real Madrid, FC Barcelona, Athletic de Bilbao, Aritz Aduriz, Leo Messi, Cristiano Ronaldo…”. Serían términos a través de los que un usuario interesado en leer más sobre Leo Messi pudiera acceder a ello. Para el blog de música, podríamos tener etiquetas como “Heavy Metal, Justin Bieber, FIB…” o cualquier otro concepto relacionado con la música y que vayamos a tratar en nuestros posts de forma más o menos asidua.

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Beneficios del uso correcto de etiquetas

Como ya se va viendo, si se usan correctamente, las etiquetas pueden mejorar mucho la experiencia del usuario. Un blog bien etiquetado es más amigable, facilita la navegación y el engagement. Que apetece volver, vaya. En cambio las etiquetas mal usadas son un elemento que distrae y disuade, es en cierto modo como si alguien entrara a tu casa y no la tuvieras ordenada.

Hay algunos blogueros que evitan usar etiquetas. Quizá han leído que no ayudan a posicionar y por tanto no les interesa perder tiempo. Es cierto, las tags no ayudan directamente con el SEO, pero sí que pueden ser útiles al lector y conectar artículos entre sí, haciendo un blog mucho más cohesionado en vez de un conjunto de artículos desparramados sin orden ni concierto. También ayudarán a que la herramienta (WordPress) recomiende mejores artículos relacionados.

Pero no se trata de añadir etiquetas a lo loco. Hay errores comunes, como añadir cuantas más etiquetas mejor, añadir todas las posibles variables que el usuario podría buscar en google o añadir frases más largas pensando en el long-tail. Estas practicas parten de un error de base antes citado. Y es que las tags no son meta keywords.

 

Páginas de categorías y tags. Implicación en el SEO

Acabamos de decir que las categorías y etiquetas de WordPress no ayudan al SEO. Y así es, en el sentido estricto, no vas a posicionar mejor un post por tener una etiqueta determinada. Pero las tags crean páginas automáticas que sí son rastreadas por los motores de búsqueda. O sea, que si tienes una página del tag “Música Renacentista” que se corresponda con varios contenidos de calidad, las posibilidades de que Google la vaya a posicionar bien son altas.

Algo que poca gente hace y puede ser de utilidad es usar las páginas de categorías y tags como enlaces dentro de nuestro contenido. Si esto te suena un poco raro probablemente sea porque tu estructura no cumple el propósito de servir al lector. Una vez teniendo el trabajo hecho, ¿por qué no aprovecharlo?

Imagina que lees un blog sobre música y estás en una entrada titulada “Las 5 mejores bandas de punk-rock”. ¿No sería útil un texto en alguna parte del artículo que diga: “Si te gusta el punk-rock, te recomendamos nuestra sección dedicada a este género” con un enlace a la página de la categoría “Punk-rock”?. En otra parte de la entrada podemos tener una frase que diga: “En los 80 en Estados Unidos, el punk-rock dio origen a la formación del hardcore” y un enlace a la etiqueta “Hardcore”. Son sólo ejemplos de cómo usar los enlaces a dichas páginas automáticas de forma que convenga a tu blog y a tus lectores.

En cualquier caso, ya sabes que los enlaces internos sí que ayudan al SEO dentro de un blog y así estas páginas podrán posicionarse mejor dado que además nos hemos preocupado de que sean relevantes. Son páginas que garantizan la coincidencia con lo que el usuario busca, por tanto mayor engagement, menor tasa de rebote, etc. Como ves, se trata de un ciclo positivo muy ventajoso.

 

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Etiquetando con cabeza

– Las etiquetas han de ser cortas, con 2-3 palabras como mucho.

– Tienen que revelar detalles importantes. En tu blog de deportes, no sería muy útil tener una etiqueta que sea “Corner” o “Balón” ¿verdad? Tienen que ser relevantes de acuerdo con el contenido de esa entrada.

– Hay que evitar etiquetas demasiado comunes. Si tu blog es de deporte y has pensado usar una etiqueta “Deporte” para aplicar a todos los posts, olvídalo, no tiene sentido práctico. Lo mismo pasaría seguramente con una etiqueta “Fútbol” en un blog en el que ya hubiera una categoría así llamada o que designase lo mismo.

Pensar en el usuario. Un truco para no darle tantas vueltas al tema es pensar en lo que acabas de escribir y en la etiqueta dudosa. ¿Puede servirle al usuario que quiera consultar más sobre ese tema una vez haya leído el artículo? ¿No se solapa con otra? Pues adelante con ella.

– Prueba y error. Las etiquetas y su uso evolucionan con el blog. Es normal que hoy crees una etiqueta nueva pensando que será útil y quizá no la uses más. Por ello de vez en cuando hay que revisar y borrar esas etiquetas que vinculan muy pocos artículos entre sí o incluso ninguno.

 

¡Cuidado con el ‘case sensitive’!

Algo muy importante. Las etiquetas son “case sensitive”, es decir, diferencian entre mayúscula y minúscula. Esto quiere decir que “diseño adaptativo”, “diseño Adaptativo” y “Diseño Adaptativo” serían 3 etiquetas diferentes y no relacionadas entre sí. Una verdadera ruina. Por tanto, hay que decidir qué te viene mejor y ser escrupuloso con ello. Es obvio que el ejemplo central hay que evitarlo. Entre los otros dos podemos elegir, aunque se suele recomendar Tipo Título (o sea, cada palabra con mayúscula, excepto artículos y preposiciones) por cuestiones estéticas. Parece que queda mejor que el título de la página en el navegador sea “Diseño Adaptativo | Mi Blog” que “diseño adaptativo | Mi Blog”. Digamos que es lo de menos, lo importante es escoger un formato y seguirlo a rajatabla.

 

Manos a la obra. Las bases de una buena taxonomía

Mantener una taxonomía afinada y limpia no es cosa sencilla, requiere disciplina. Es fácil escribir una etiqueta mal, dejar un post sin etiquetar, etc. Afortunadamente, y si nuestro sistema es consistente, WordPress nos ayudará dándonos a elegir entre nuestras etiquetas más comunes.

La clave para mantener una buena estructura es cumplir con el “menos es más” dentro de lo posible. Hay que darle al usuario lo que necesita, no distraerle con más items. Todas las categorías y etiquetas deberían representar una palabra clave por la que un lector vaya a buscar ese contenido.

No te pases a la hora de categorizar tu contenido. Idealmente un artículo no debería pertenecer a más de una o dos categorías. Del mismo modo, no debes sobrecargar de etiquetas un artículo. En cambio, no pasa nada porque tenga sólo una etiqueta. O incluso ninguna, quizá te ha apetecido escribir algo que no guarda relación con la temática habitual del blog.

En todo caso, hay que revisar cada cierto tiempo (mes, dos meses) las etiquetas de tu blog, borrar las irrelevantes o duplicadas, mantener todas en el mismo formato, asegurarse de que no haya quedado un post sin tags por olvido, etc. es muy necesario. Es dedicarle tiempo, pero míralo por este lado: si estás ya invirtiendo tiempo para poner etiquetas inconsistentes a tus posts, estás tirando ese tiempo a la basura.

 

Mi estructura de etiquetas es un desastre, ¿cómo lo arreglo?

Con paciencia. Toca ir al menú  Entradas>Etiquetas y mirarse el listado. Dicho listado indica el número de entradas por cada etiqueta así que puedes ordenarlo por ese campo, y así borrar fácilmente las etiquetas que tengan números bajos. Si tu blog tiene ya un tiempo de andadura, te darás cuenta de que posiblemente creaste etiquetas para un post específico que nunca fueron de utilidad posterior. No pasa nada, es lo más normal del mundo y ahora puedes arreglarlo.

Así que ya sabes, usa las etiquetas bien y sácales provecho, porque de lo contrario estarán haciendo más mal que bien.

 

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