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Pokémon Go, poco aumento pero mucha adicción

Pokémon Go es el juego del verano y parece que tiene para rato. El tirón de la famosa franquicia nipona, la nostalgia y la realidad aumentada están revolucionando el panorama de los juegos para móvil y amenazan con redefinir el marketing. Millones de personas juegan en todo el mundo a Pokémon Go en el mismo momento en que lees esto. ¿Es para tanto?

pokémon go

La fiebre de Pokémon Go ha pegado fuerte este verano con subidas de bolsa, concentraciones, altercados y opiniones para todos los gustos. Pero sobre todo con muchos, muchísimos adeptos. ¿Es una realidad cuyos tentáculos pueden extenderse a sectores aún por ver? Quién sabe, de momento es todo un hito en el mundo del entretenimiento y el desarrollo de apps para móvil.

 

Pokémon Go, una fiebre casi universal

Desde el punto de vista sociológico, Pokémon Go es posible que pase como un fenómeno raro o totalmente contra natura para gente de cierta edad (pongamos, +40), mientras que es un producto tan apto para chavales como para adultos en la treintena. Estos últimos eran un público fácil de enganchar, si consideramos lo dada que es esta franja de edad a las nostalgias, algo que la industria ya bien sabe (vease la fiebre de los remakes).

Técnicamente Pokémon Go no es espectacular, ni falta que le hace. Los juegos más adictivos no suelen ser los más impresionantes. Siguiendo esta línea, los gráficos de Pokemon no son deslumbrantes, sus mapas son feuchos, su cacareada realidad aumentada no es tal y su funcionamiento es, sobre el papel, aburrido. De hecho, lo primero que todo jugador pregunta nada más instalarse la app es «¿no se puede luchar contra otros usuarios?«. Sin embargo hay toda una serie de rutinas para subir niveles de experiencia, conseguir items, evolucionar bichos, conquistar gimnasios (lugares que regenta quien gana los combates), etc. que es fácil que intriguen a quien le da una oportunidad.

No hay que olvidar que Pokémon Go no inventa los juegos basados en geolocalización. Ha habido títulos previos, generalmente alabados por la crítica pero más bien fracasados entre el público. Uno de ellos es Ingress, de la misma desarrolladora, Niantic, cuyo motor aprovecha Pokémon Go. Para muchos expertos, Enrique Dans incluido, aquel era mucho más interesante.

Y aquí es donde entra en juego el tirón de las entrañables mascotas de Nintendo. Pokémon Go, sin pokemons, hubiera sido un fracaso más. Esto no lo hace peor producto, sólo más atractivo de vender.

Una ventaja con la que cuenta Pokémon Go como aplicación móvil es que este formato es ideal para un desarrollo a largo plazo. El fin de Pokémon Go es hacerse con todas las mascotas y esto no se consigue en una jornada, lo que obliga al usuario a sumergirse en el mundo del juego, día a día. Esto, unido a la posibilidad de desarrollar actualizaciones constantes que aporten nuevos estímulos al jugador, suena a fórmula viable en el tiempo. Se podría decir que Pokémon Go, parece más bien una muy prometedora beta con mucho futuro por delante.

pokemon go meme backyard

El lado oscuro de la mercantilización

Pronto empezaron a advertirse los problemas derivados del uso de un juego como este. Concentraciones de jugadores en zonas donde se había avistado un cierto Pokémon pasan de lo gracioso que nos parecería hace unos años a lo paranoico en estos tiempos de atentados en lugares concurridos. También ha habido casos de accidentes o violaciones de propiedad derivados de la exploración del juego. Son gajes difícilmente evitables para un juego tan ambicioso y viral.

Más peligrosas pueden ser las vías de financiación del juego. Por un lado, Pokémon Go permite intercambiar dinero real por dinero del juego para comprar items. Esto, ya para un público infantil puede ser problemático. Pero lo verdaderamente desafortunado sería que se generalice la compra-venta de lugares donde se colocan paradas o gimnasios. Pokémon Go está basado en localizaciones reales sobre el mapa y aunque la mayor parte de paradas son monumentos o locales emblemáticos, ya hay precedente para que no sea siempre así.

En Japón, McDonalds ha llegado a un acuerdo con la desarrolladora para que sus establecimientos tengan un rol especial. Esto significa que tienes que acudir a un local de McDonalds para acceder a alguna funcionalidad. Sin duda, es un marketing creativo y con muchas posibilidades si se utiliza de manera puntual. Pero si Pokémon Go se corporativiza de esta forma, ofreciendo paradas al mejor postor, el juego se verá muy desvirtuado.

pokemon go meme work

 

Pokémon Go IMHO

Llevo usando Pokémon Go desde que apareció. Aunque los juegos rojo y azul de GameBoy en su día sí me engancharon, no soy ningún fan de la saga (ni tengo merchandising, ni veía los dibujos). La idea de la realidad aumentada, algo en que toda reseña del juego hacía hincapié, me llamó la atención y decidí probarlo para, al menos, posicionarme entre el hype/odio general. Semanas después puedo sacar algunas conclusiones:

  • Consume mucha batería. Mi móvil no anda nada mal en este sentido, pero considero impracticable jugar sin desactivar unas cuantas opciones a tal efecto.
  • La «realidad aumentada» no me parece tal y me sobra (la desactivo). En efecto, el gran reclamo del juego es un bluff en toda regla. Ver de fondo lo que enfoca tu cámara mientras coges un Pidgey puede tener gracia las primeras 5 veces. Después cansa y hasta marea.
  • Aún tiene muchos bugs. Hay cuelgues, pérdidas de GPS, paradas localizadas en sitios que no son, etc. Le queda mucho por solucionar.
  • Es un juego «sano». Los medios están poniendo el foco en el ensimismamiento, cosa de la que no se salvan otras apps igual de inmersivas como Facebook o Whatsapp. Pero a cambio, Pokémon Go es por primera vez un juego que obliga a sus usuarios a salir a la calle y andar. Quedándote en el sofá de tu casa no vas a triunfar en este juego.
  • Puede ayudar a reencontrarte con tu ciudad. Gracias a su sistema de paradas, Pokémon Go te hace mirar cosas en las que de otro modo no te fijarías. Una escultura, un grafiti, un edificio histórico… me parece una de las cosas más interesantes. En este aspecto, el juego podría tener implicaciones en el sector turístico.
  • Le falta presencia rural. Algo que considero una incongruencia es que el juego esté tan enfocado a núcleos urbanos y que una vez sales de ellos no hay actividad. Sería lo más lógico y natural que hubiera más Pokemons y paradas en bosques o pequeños pueblos. Al fin y al cabo son bichos salvajes, ¿no?

De momento el juego está bien, resulta un concepto refrescante en tanto que no corresponde a un género puro al uso (ni arcade, ni RPG, ni estrategia). Y engancha de una manera no obsesiva, lo que es bueno. Eso sí, tengo que reiterar que más que querer «hacerme con todos», lo que me fascina son las posibilidades que este juego u otros partiendo de aquí puedan traernos en el futuro cercano. Así que de momento seguiré lanzando pokeballs y a rezar porque no me salgan muchos Zubats.

 

infografia historia pokemongo

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