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Escribiendo un post de blog

Mucha gente encuentra problemas para mantener un blog y dotarlo de contenido de calidad de forma regular. Se les queda grande de tanto pensarlo. No hay misterio, un blog se construye post a post y esta entrada quiere ofrecer una idea del proceso de escribir un post. Se trata de una mecánica simple y que va ligada a las buenas prácticas en cuanto a la relevancia del contenido. Porque en un blog buscaremos la cantidad de artículos pero sin perder de vista la calidad.

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FOTO: Marsmettn Tallahassee via Flickr

Eligiendo una temática

A la hora de escribir un post, lo primero es la idea. Podemos tener una inspiración increíble y eso contribuirá a que el contenido sea bueno, pero lo que queremos es que sea bueno para la gente. Y para ello tenemos que saber qué temas interesan a nuestros lectores.

  • Conociendo nuestra audiencia o nuestra audiencia potencial (target).
  • En base a la experiencia de nuestros posts más comentados o compartidos.
  • Viendo lo que funciona en blogs similares.
  • Preguntando. Una vez tengas una audiencia significativa y participativa, puedes preguntarles directamente qué aspectos les gustaría que abordases en el futuro.

Algo que te será fundamental para tener una batería saneada de temas sobre los que escribir es hacerte un calendario editorial. En cualquier caso, no te obceques, si estás comprometido con tu temática, la inspiración debería venirte cuando menos te lo esperas y las ideas para escribir un post las encontrarás en tu día a día.

 

Definiendo estructura y estilo

Una vez sabemos de lo que vamos a escribir, tendremos que buscar las diferentes dimensiones del tema y elegir las que nos interesa tratar, en base a los criterios antes descritos: que al lector le sirva y le resulten interesantes. Esto requiere:

Planificación y estructura. Elaborar un guión con los elementos a tratar nos ayudará a hacer un texto coherente y ordenado. Lo que quieres transmitir debes comprenderlo a la perfección y conseguir trasladarlo de la misma forma para su fácil asimilación. Puedes tener en cuenta varios elementos:

  • Separación clara de ideas en párrafos.
  • Subtítulos o ladillos para separar bloques temáticos.
  • En lugar de un párrafo basado en enumeración de conceptos, considera utilizar listas.
  • Imágenes, infografías y vídeos. Lo visual es fundamental para la experiencia del lector y hace poco hablé de recursos de imágenes que te pueden servir para enriquecer tus posts. Atención, que la imagen no es mero adorno, procura que entronque con el texto o que aporte algo. Ya se sabe lo mucho que triunfan las infografías en los últimos tiempos.
  • Negritas y cursivas para palabras relevantes, esto entronca con el SEO.
  • Etiquetas y categorías. Parece evidente pero no lo es tanto, hace poco hablé de ello.

Buscarle la chispa. El tema puede ser manido y como hemos dicho, incluso candente, pero ¿qué le vas a aportar tú? Mayor concreción, análisis en profundidad, una organización más visual, un toque de humor que avive un contenido árido… La información es clave pero a ninguno nos gusta aburrirnos dando vueltas a lo mismo, con textos farragosos y párrafos que sólo de verlos dan acidez. No estás haciendo una tesis, sino escribiendo para gente que busca algo enriquecedor y a la vez ameno.

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FOTO: Will Schrimsaw via Flickr

 

La impepinable fase de corrección

¡Ojo! ¡Alerta! ¡Vital importancia! Nunca envíes un texto sin corregirlo apropiadamente ¿Cuántos posts has leído en los que se nota que el autor domina el tema pero ¡ay! esa “b” en vez de “v”, ese “hay” en vez de “ahí”. Corregir es necesario ante todo porque, si pretendemos ganar reputación, tendremos que dar buena imagen. Y segundo porque… sí, lo de siempre, a Google le gusta que escribamos bien.

La mayoría de errores ortográficos se dan por inconsciencia o fallo al teclear y son fáciles de captar al releerse. Pero para eso hay que dedicarle tiempo, hacerlo un par de veces, por ejemplo y espaciadas entre si. Si puedes esperar un día, aún mejor. Te ayudará a no leer en tu cabeza lo que querías escribir en vez de lo que en realidad has escrito.

De hecho, releer en voz alta es una buena táctica para refinar nuestros posts: ver cómo fluye nuestro texto, detectar posibles sinsentidos, estructuras complejas que dificultan la comprensión, etc. Además, una vez que tienes el texto finalizado puedes valorar aspectos como la extensión. ¿Te ha quedado un turrón? ¿Has repetido conceptos aún cuando no estaba previsto? ¿Tu título inicial no tiene mucho que ver con lo que al final has escrito? No pasa nada, estás a tiempo de cambiar y pivotar cuanto quieras.

 

Escribir un blog es algo al alcance de cualquiera. Únicamente se necesita práctica y tener cosas que decir. Y todos tenemos cosas que decir, sólo hace falta que las detectemos.

 

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