en Comunicación

Publicidad navideña 2.0. Del meme al patrioterismo

Entre anuncios de colonias, turrones y cada vez menos, de juguetes, la publicidad televisiva navideña reserva una parte a anuncios de carácter épico, cuyo objetivo es enganchar con el espíritu tan sentido que a muchos embarga en estas fechas. Parecía que con las nuevas tecnologías, la tradición de grandes anuncios navideños estaba un poco en recesión. Pero no, precisamente los anuncios que marcan la navidad, Internet mediante, están viviendo una segunda juventud. Lo malo es que vienen con el pésimo gusto por bandera.

anuncio navidad campofrío

Dos casos notorios llevamos en estos días de vísperas festivas. El primero, que ya lleva más tiempo coleando, es el famoso anuncio de la Lotería de Navidad. Tras prescindir de los servicios del famoso calvo de la lotería (el actor británico Clive Arindell), los anuncios posteriores no dejaron gran huella. Pero esta vez han echado el resto para cambiar eso, por las malas. Porque lo que nos han brindado este año es casi un salto al vacío del mal gusto con triple tirabuzón. Rancio en música, en personalidades y sobre todo en su conjunción, establecer como embajadores musicales a Bustamante o Niña Pastori ya es un dudoso comienzo, pero ya asociar voces de un valor tan disperso como las de Marta Sánchez y Montserrat Caballé sólo puede terminar en despropósito.

El resultado todos lo conocemos. Toneladas de bromas y ‘memes’ de Internet sobre dicho spot. Vamos, que al final han conseguido hacer un viral de la pura chabaquenería. Así, no han faltado quienes han optado por explotar el natural componente de terror que destila el vídeo e incluso mezclándolo acertadamente con el cine de Tim Burton o con ídolos de la infancia. Tampoco han faltado las reacciones de Hitler, de Chuck Norris y demás iconos ya habituales en el espontáneo y atrevido mundo del humor en Internet.

Seguro que el resultado en cifras del spot ha sido inmejorable. El problema en este caso, es que el anuncio no estaba hecho desde el humor, ni tampoco desde el terror, que es lo que a muchos ha despertado esos planos de algunos de sus protagonistas. Aunque es algo que una de las protagonistas más damnificadas (irónicamente la que más se ha ganado representar a este país en el ámbito musical), Montserrat Caballé, ha llegado a dudar acerca de las intenciones del director Pablo Berger que ha estado al frente del proyecto de la agencia Tactics.

Hazte extranjero, aunque sólo sea por los anuncios

El segundo tiene mucho más delito, por sentimentalismo burdo y hasta hipocresía. Hablo del anuncio de Campofrío, anticipado por su serie de ‘teasers’ o prólogos que a este paso, va camino de convertirse en la tradición más odiada que acompaña cada periodo navideño. Españolismo barato, toneladas de clichés y batiburrillo de personajes que por lo visto nos tienen que insuflar «orgullo español». Humoristas, actores, algún periodista o cocinero mediáticos que pasaban por allí y que no falte una videoconferencia con Pau Gasol. Pues claro que sí, con un español triunfando en la NBA y pudiendo trasnochar a diario, ¿para qué íbamos a necesitar unas tasas de paro más bajas, un sistema educativo mejor o una clase política responsable?. Si tenemos nuestro buen tiempo, nuestras cervecitas, nuestro «cocinar pa tres y que coman quince» (Rosarillo dixit) y nuestra buena gente.

Y nuestros clichés, claro. Según el anuncio, en Noruega la gente no puede tocarse, en Alemania no hay humor… Campofrío ha retratado la España más garrula y pretende que estemos orgullosos de esa imagen. Tanto valor le da la marca a la ignorancia del pueblo español, como para querernos colar este anuncio supuestamente tan lleno de buenas intenciones sin que reparemos en que la tan nacionalista Campofrío es una empresa con mayoría de accionariado mexicano y chino. Al margen de estas oscuras intenciones, deberíamos poder esperar un discurso publicitario más elaborado de una Iciar Bollaín, aunque solo sea porque residiendo en Reino Unido, podría frenarse un poco al tirar de tópicos de cómo el español medio ve otras culturas.

Lo cierto es que la empresa charcutera se está ganando a pulso una imagen de marca gañana y lo peligroso es que si lo busca, sus razones tendrá. Ya es el tercer capítulo de una lacrimógena tradición navideña que empezó por explotar la memoria del difunto Gila y se metió en aguas más turbulentas contando los grandes logros del espíritu nacional de la mano de Fofito, como por ejemplo el «exportar a nuestra generación más preparada». Entre una cosa y otra, se envalentonaron y también decidieron enfurecer al mundo vegetariano con una burda parodia llena de tópicos hippies ‘comeflores’.

Algunos estamos de acuerdo en que desde el humor se puede abordar cualquier tema, pero cuando esto se utiliza para manipular o insultar la inteligencia del espectador/consumidor, raya lo inmoral. Desde luego este patriotismo de todo a cien (¿o quizá haya que decir de bazar chino?) no nos representa. Y si es que lo hace, al menos no es para estar orgulloso. Antonio Machado, que fue quién acuñó esa «España de charanga y pandereta», pero vislumbrando un futuro más esperanzador, no lo estaría.

Deja tu comentario

Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.