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Unboxing de Inbox

Inbox, la nueva interfaz para gestionar nuestras cuentas de Gmail ya está aquí. ¿Qué aporta de nuevo? ¿Será aceptada por el usuario o Google tendrá que recular como tanto le está tocando hacer ultimamente? Analizo los primeros pasos de este nuevo concepto del e-mail que promete facilitarnos la vida convirtiendo nuestra bandeja en una lista de tareas. Ésta es mi opinión de Inbox.

inbox gmail

El gigante Google sabe darle pompa a cada nuevo producto que lanza. No es para menos cuando se trata en el caso de Inbox, de la forma en que gran parte de la humanidad acabará probablemente gestionando su bandeja de correo. Hablamos de los usuarios de Gmail, servicio que en su día revolucionara el correo electrónico en términos de gigabytes, que por aquel entonces sonaban a ciencia ficción para un servicio gratuito.

 

Primeras impresiones

Inbox ha comenzado a circular por invitación, un inteligente recurso para testear progresivamente antes de hacerlo accesible a todos y de paso generar expectación e incluso despertar el ansia de los más geeks que siempre quieren queremos probar lo nuevo. A mi me llegó el pasado martes 4 de noviembre por la noche y tiempo me faltó para probarla.

Tras el breve tutorial que no decía nada que no hubiera visto en la web del producto, me apareció una colorista versión de mi bandeja de entrada, basada en los principios del Material Design. Nada exagerado, pero sí un poco desorientador y con muchos iconos por descubrir. En esta especie de timeline de nuestro e-mail, las pestañas (Promociones, Notificaciones, Social, Viajes, Foros… algunas son nuevas) aparecen por defecto agrupadas para ocupar menos espacio que los correos «normales» o que obedecen a la comunicación directa entre personas.

Que nadie se preocupe por este aparente caos, ya que todos estos filtros o grupos pueden ser invocados desde el menú lateral. En cualquier caso, reconozco que mi primera reacción fue pensar si esta nueva interfaz más moderna y con colorines no sería un coladero por el que se me fueran los ojos con los emails enriquecidos (en los que se vea una miniatura de imagen o vídeo) dejando en un segundo plano correos menos atractivos pero más relevantes. Al fin y al cabo mi cuenta de correo no es un Pinterest y guiarse por lo visual no es un criterio válido.

 

Cambiando el chip

Inbox parte de una concepción moderna del correo e incluso pensada a futuro. Nuestra bandeja de correo ha pasado de ser un lugar al que nos escriben y respondemos, a un enorme repositorio de correo comercial más o menos interesante y en el que la interacción en forma de respuesta es marginal. Leer todos estos correos nos llevaría un tiempo que no tenemos y ahora se trata más de decir: «esto vale, esto no, esto ya lo he visto, esto recuérdamelo luego».

Así, la base de la gestión en Inbox es la siguiente: Un toque y arrastre hacia derecha e izquierda nos permitirá decidir si queremos «Completar» o «Posponer» un determinado correo. Marcar un correo como completado es el equivalente al antiguo «Archivar», opción que yo apenas utilizaba y a la que ahora, rebautizada, se le otorga gran relevancia. La idea es convertir el correo en una especie de lista de tareas en la que te quitas de encima lo que ya has solventado.

Del mismo modo, si tienes algo pendiente, con la opción «Posponer» puedes hacer que el correo vuelva a aparecer en tu bandeja mañana, la semana que viene o cuando elijas. Además podemos añadirle un recordatorio (ilustrado con un icono de lazo alrededor de un dedo) para indicar de forma simple que tenemos una reunión, un viaje, un cumpleaños o lo que se nos ocurra. También podemos crear recordatorios aislados, sin vincular a un correo determinado.

Por otro lado, las etiquetas de «favorito» o «importante» se pierden y dejan paso a los correos fijados, que puedes marcar con un pin y así acceder a ellos de forma aislada de tanto ruido informativo. También el concepto de «leído» se atenúa llegando casi a desaparecer. Lo no leído se destaca en negrita, pero es una diferencia mucho más sutil que la habitual. Esto, que trastoca de primeras, es lógico si lo pensamos. Desde el momento en que hubo que implementar el botón «Marcar como no leído» queda claro que «abierto» y «leído» son en realidad conceptos diferentes y su uso es más un lastre que otra cosa.

En cuanto a la redacción de correo no tiene nada demasiado especial. Al margen de unos atajos para escribir directamente a nuestros contactos más frecuentes, la interfaz opta por el minimalismo, texto plano con cero opciones de formato.

Se supone que entre otras características de Inbox destacan avisarnos de cuando nos sale un vuelo e integrar la tecnología de Google Now quizá para hacernos la vida más fácil, pero también para controlar más nuestra actividad online, si es que es posible. En cualquier caso, desde el menú de configuración de la aplicación podemos activar o desactivar los buzones que queremos mantener.

conceptos inbox

 

Limitaciones

De momento, Inbox está pensado desde la simplicidad. Tanto es así que desde ella no podemos gestionar nuestros contactos o realizar búsquedas complejas, entre otras tareas avanzadas. Seguramente el usuario medio no repare en esto y parece bastante inteligente dejar dichas opciones en segundo o tercer plano, pero un acceso a ellas de alguna forma parece fundamental para que no haya quien sienta esto como un retroceso más que un avance.

En otro orden de cosas, algo que echo en falta es, ya que la aplicación nos acostumbra a ese cómodo automatismo de izquierda-derecha para gestionar nuestra bandeja de entrada, que esta misma combinación funcionase con un correo abierto. En su lugar, habría que marcarlo con los botones al efecto que aparecen arriba, lo cual resulta un tanto ortopédico.

Seguro que hay más cosas en las que aún no he reparado. Por ejemplo hay quien apunta con razón que no se puede configurar una firma automática algo que puede mantener a muchos profesionales alejados de este sistema.

inbox captura

Valoración final

No es una sorpresa que Inbox es un modelo pensado para el móvil y tablet. Tras un leve desconcierto inicial, resulta obvio que facilita la gestión rápida del email ayudándonos a descartar y jerarquizar el correo de una forma ágil e intuitiva que se ajusta muy bien al medio y aprovecha ese potencial del toque y arrastre.

Seguramente es en nuestro PC o Mac donde Inbox no tenga tanta gracia, quedando en un cambio sobre todo estético que puede llegar incluso a ser irritante ya que la bandeja clásica de Gmail funcionaba realmente bien. Y sigue funcionando claro, de momento no hay planes de sustitución. Aunque todos sabemos que esto dependerá de la acogida de Inbox.

Por mi parte la resolución es clara, la fórmula de un pie fuera y el otro dentro. Abrazo la llegada de Inbox a mi teléfono móvil, pero de momento prefiero seguir accediendo con la interfaz de Gmail en mi ordenador. Primero porque no parece que le hayan dedicado demasiado tiempo a pensarlo para este medio y segundo por si las moscas, ya que da más seguridad seguir accediendo al email en una clásica lista en la que todo esté en el estricto orden en que llega. Sí, puede parecer medio paranoico, pero el correo electrónico es una herramienta básica de nuestra actividad tanto social como laboral y nadie quiere perder ni un ápice de esa información tan preciada.

Como reflexión final, todos los esfuerzos por los desarrolladores para aligerarnos el trabajo de gestionar el correo, bienvenidos serán. Pero todo funcionaría mucho mejor si ese correo basura que nos abruma y tampoco revierte en nada positivo para quien lo envía, simplemente desapareciese.

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